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De todos los candidatos con opciones reales en este proceso electoral, Roberto Sánchez representa el perfil que mayor tensión generaría en el mercado cambiario. Los economistas son contundentes al respecto.
Según el analista Jauregui de la UPC, en un eventual segunda vuelta electoral entre Keiko Fujimori y Roberto Sánchez, el tipo de cambio podría presentar fluctuaciones más notorias, debido a que algunos agentes optarían por refugiarse en el dólar como medida de precaución, generando una presión al alza, aunque no necesariamente sostenida en el tiempo.
El analista Acosta añade que este escenario podría recordar episodios anteriores donde la percepción de riesgo impulsó una salida hacia activos más seguros y que, en un contexto internacional ya complejo, la incertidumbre local podría intensificar la presión sobre el tipo de cambio y elevar la volatilidad durante la campaña.
Uno de los elementos que más generó debate entre economistas fue la postura de Roberto Sánchez frente al Banco Central de Reserva del Perú. Según un análisis del Videnza Instituto, el candidato presidencial Roberto Sánchez planteó retirar del cargo al actual presidente del BCR, Julio Velarde Flores, pese a que el país registra cerca de tres décadas de inflación controlada bajo su gestión.
El informe señala que el Perú ha mantenido estabilidad monetaria durante aproximadamente 30 años, sin episodios prolongados de hiperinflación, lo que ha contribuido a fortalecer la confianza en la moneda nacional.
Para los mercados, tocar la autonomía del BCR es una señal de alto riesgo. Un análisis de Gestión advirtió que las Reservas Internacionales Netas del Perú (que superaron los US$ 90 mil millones al cierre de 2025 y equivalen al 28 % del PBI) están diseñadas para enfrentar desbalances monetarios derivados de una eventual crisis externa, y no para financiar gasto público, distinción que cobra especial relevancia en periodos electorales cuando suelen surgir propuestas orientadas a destinar estos recursos a mayores niveles de gasto.
Según un estudio de Macroconsult sobre el alineamiento de los planes de gobierno con el capítulo económico de la Constitución, Juntos por el Perú de Roberto Sánchez se ubica entre los partidos que no cumplen el umbral mínimo de respaldo a la autonomía del BCR, eje que incluye el respeto a los contratos, la inviolabilidad de la propiedad privada y la imposibilidad de elevar impuestos a niveles confiscatorios.
Este hallazgo coloca a Sánchez en el grupo de mayor riesgo percibido por los mercados financieros.
Juntos por el Perú propone superar el modelo primario-exportador con una economía mixta donde el Estado recupere soberanía sobre recursos estratégicos, impulse la industrialización y priorice la agricultura familiar. El plan exige reforma constitucional, nacionalización parcial de recursos y un sistema tributario progresivo que incluye más impuestos a grandes fortunas y una meta de presión tributaria del 25 % del PBI.
Durante los debates presidenciales, Sánchez planteó además una reforma tributaria para gravar las sobre ganancias mineras y la renegociación de contratos de concesión con empresas privadas.
Para los inversionistas, estas propuestas evocan directamente el gobierno de Pedro Castillo en 2021, cuando el dólar llegó a superar los S/ 4,10, el máximo histórico en el Perú moderno.
La llegada de Pedro Castillo al poder confirmó que, en el Perú, la política puede pesar más que cualquier variable internacional en la cotización del dólar: las dudas sobre el rumbo económico llevaron a la divisa a superar los S/ 4,10.
Sánchez se presenta como el heredero político de Castillo. Según analistas y bancos locales, la presencia de candidatos con propuestas de cambios estructurales profundos al modelo económico suele disparar el tipo de cambio, habiéndose registrado en procesos anteriores alzas de hasta un 10 % en pocas semanas.
Tras los resultados de la primera vuelta, el dólar abrió en S/ 3,3665, y los analistas económicos proyectan un cierre de año en torno a S/ 3,34, el sistema financiero lo estima en S/ 3,39, y las empresas no financieras esperan S/ 3,46; proyecciones que asumen continuidad del modelo económico actual. Un gobierno de Sánchez obligaría a revisar estas estimaciones al alza de manera significativa, especialmente si concreta cambios en la conducción del BCR.
El escenario de mayor riesgo para el dólar y los dólares en el Perú sería una victoria de Roberto Sánchez en la presidencia del Perú. La combinación de economía mixta, reforma constitucional, revisión de contratos y —sobre todo— su intención de cambiar la conducción del BCR generaría una demanda preventiva de dólares como activo refugio entre inversionistas, empresas e incluso ahorristas particulares.
Los expertos advierten que el Perú no puede darse el lujo de tener alta volatilidad cambiaria debido a la dolarización de la economía, pues ello afectaría a exportadores, a personas con deudas en dólares y activaría el riesgo cambiario a nivel sistémico.
La segunda vuelta electoral del 7 de junio será determinante: si Roberto Sánchez avanza a esa instancia, los mercados comenzarán a descontar ese riesgo en el tipo de cambio con semanas de anticipación.
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