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El préstamo más caro vuelve a ser un tema de preocupación para miles de familias y pequeños negocios en Perú. La combinación entre una inflación al alza, una tasa de referencia sin variaciones y un intenso debate legislativo sobre los topes a las tasas de interés ha puesto en el centro del debate el verdadero costo de acceder a un crédito.
El Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) ha mantenido su tasa de interés de referencia en 4,25% durante siete meses consecutivos, desde octubre de 2025. Aunque esta cifra no es la que paga directamente el usuario final, sí influye en el costo de fondeo de bancos, cajas y financieras, que trasladan ese costo a sus productos crediticios.
A esto se suma un contexto de inflación que en agosto llegó a 4,44% anual en Lima Metropolitana, su nivel más alto desde 2023. Cuando los precios suben de forma sostenida, las entidades financieras suelen ajustar sus tasas para proteger su margen frente a la pérdida de valor del dinero, lo que termina encareciendo tanto los créditos de consumo como los hipotecarios.
Actualmente, la Ley 31143 establece que el BCRP fije un límite a las tasas de interés convencional compensatorio para créditos de consumo y préstamos dirigidos a micro y pequeñas empresas. Para el periodo de mayo a octubre de 2026, ese techo se ubica en 114,13% anual en moneda nacional y en 99,84% en moneda extranjera.
El Poder Ejecutivo ha planteado eliminar este tope, argumentando que restringe el acceso al crédito formal para personas con menor historial crediticio o ingresos bajos. La Superintendencia de Banca, Seguros y AFP (SBS) respalda ese diagnóstico: según su análisis, más de 216.000 deudores que en 2021 pagaban tasas por encima del primer tope desaparecieron del sistema financiero hacia fines de 2023, lo que sugiere que muchos migraron hacia el financiamiento informal.
Sin embargo, especialistas advierten que retirar el límite también podría permitir que las entidades cobren tasas más altas a quienes ya tienen acceso al sistema formal, lo que en la práctica se traduciría en préstamos aún más costosos para el usuario promedio.
No todos los créditos muestran la misma tendencia. En el segmento hipotecario, las tasas iniciaron 2026 con una ligera baja: el promedio en soles se ubicó en 7,47% en enero, frente al 7,90% registrado en noviembre de 2025. Bancos como Scotiabank ofrecen tasas cercanas al 7,24%, mientras que otras entidades superan el 7,80%, según reportes de tasas de la SBS.
Esta diferencia entre segmentos —créditos de consumo bajo presión y créditos hipotecarios relativamente estables— refleja cómo el encarecimiento del préstamo no es uniforme, sino que depende del tipo de producto, el perfil del deudor y la entidad elegida.
Antes de aceptar cualquier oferta, los expertos recomiendan comparar la Tasa de Costo Efectivo Anual (TCEA), que incluye seguros y comisiones, y no solo la Tasa Efectiva Anual (TEA). La Hoja Resumen que las entidades reguladas están obligadas a entregar permite conocer el costo real antes de firmar.
La próxima actualización de las tasas máximas se realizará el 1 de noviembre de 2026, tomando como referencia el promedio del sistema financiero entre abril y setiembre. Mientras se define el futuro de los topes regulatorios, el mercado seguirá de cerca la evolución de la inflación y la postura del BCRP, factores que determinarán si el préstamo más caro se convierte en una tendencia sostenida o en un fenómeno pasajero durante lo que resta de 2026.
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