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La inflación en Perú lleva ocho meses seguidos fuera del rango meta del BCRP, de 1% a 3%. Tras tocar un mínimo de 1,11% en agosto de 2025, la tasa anual de Lima saltó a 3,80% en marzo de 2026 y desde entonces no ha dejado de subir.

El INEI atribuye el alza a dos factores. Por un lado, El Niño costero afectó la producción agrícola y la pesca, y redujo la oferta en los mercados. Por otro, el alza internacional de los combustibles se trasladó a los costos de transporte y distribución, y de ahí a los precios finales. La inflación subyacente, que excluye alimentos y energía, subió solo 0,16% en octubre. Para el economista Juan Carlos Odar, de Phase Consultores, ambos choques suman cerca de 3,5 puntos a la tasa anual; sin ellos, la inflación estaría alrededor de 1,75%. Es una estimación de analista, no una cifra oficial.
En su Reporte de Inflación de septiembre, el BCRP proyectó una inflación de 4,2% para diciembre de 2026. El dato de octubre la supera en 1,05 puntos. El propio BCRP espera que los choques se disipen y que la inflación vuelva gradualmente a 2% en 2027, pero algunos analistas no ven una baja notoria antes del segundo semestre del próximo año. El BCRP mantuvo su tasa de referencia en 4,25% en octubre, por decimotercer mes consecutivo, aunque 9 de 13 analistas consultados por Bloomberg esperaban un alza. Su decisión de noviembre será la primera tras conocerse el dato de 5,25%.
El alza no se reparte de forma pareja: se concentra en lo que las familias no pueden dejar de comprar. Alimentos, transporte y energía explican la mayor parte de la inflación de 2026, y son justamente los gastos con menos margen de recorte.
Alimentos y bebidas no alcohólicas subieron 6,33% en doce meses en Lima, con pescados y mariscos a la cabeza (+23,30%). Según el INEI, El Niño costero redujo la producción agrícola y la disponibilidad de especies como el bonito y el jurel. En octubre, los alimentos explicaron el 68% del alza mensual, liderados por bonito, choclo, zanahoria, arveja verde y papa amarilla. Hubo alivios puntuales: huevos, pollo eviscerado, tomate y papaya bajaron de precio.
La división Transporte encareció 15,75% en doce meses en Lima, empujada por un alza de 43,67% en combustibles. El petróleo promedió US$ 97 por barril en las primeras tres semanas de octubre. La energía también pesó en el año: en marzo, la emergencia de Camisea elevó el IPC de Lima 2,38% en un solo mes, y desde el 4 de agosto la tarifa eléctrica residencial subió 4%.
El ingreso promedio por trabajo en Lima fue de S/ 2 302 entre julio y septiembre, solo 0,4% más que un año antes, según el INEI. Con una inflación de 4,55% a septiembre, el cálculo de TuCambista sobre esas cifras oficiales indica una pérdida de poder de compra de alrededor de 4% en un año. El contrapeso es el empleo: la población ocupada creció 6,0% y el desempleo bajó a 4,4%, de modo que más miembros del hogar con trabajo podrían estar compensando sueldos que no suben.
Fuera de la capital, la presión es dispar. La inflación nacional fue de 4,83%, pero ocho de las 26 ciudades medidas superaron el 5%, con Puerto Maldonado (9,58%) y Cerro de Pasco (6,13%) a la cabeza.
Hay señales de ajuste, pero todavía no una ruptura. Los datos disponibles muestran hogares que siguen consumiendo, aunque con más cálculo. Lo que aún no se puede medir es cuánto pesó el salto de precios de octubre.
Según Worldpanel by Numerator, el consumo masivo creció 2,9% en valor y 1,8% en volumen durante el primer semestre de 2026. El 30% de los hogares mantiene ingresos insuficientes para cubrir sus necesidades. Además, las familias combinan productos premium con alternativas económicas.
Ante El Niño, el 42,9% planea abastecerse más y el 38% cambiaría a marcas más baratas. En paralelo, la SBS reportó un crecimiento anual de 8% en el crédito de consumo y una morosidad de 3,3% a marzo de 2026.
La caída de los ingresos reales podría impulsar un mayor gasto en productos esenciales, la búsqueda de opciones económicas y el uso de créditos para cubrir gastos cotidianos. Esto último merece atención, pues podría elevar la morosidad si se prolonga.
Los datos disponibles son anteriores a la inflación de octubre. Los próximos reportes de Worldpanel, SBS, BCRP e INEI permitirán evaluar si estos ajustes se consolidan. Este análisis se basa en fuentes públicas y no en encuestas propias de TuCambista.
El dólar es una variable secundaria en esta historia, pero no ausente. Cerró en S/ 3,470 el 30 de octubre, frente a S/ 3,344 del 25 de agosto, según el BCRP. Ese avance se explica sobre todo por factores externos: el alza de tasas de la Reserva Federal del 16 de septiembre, el petróleo caro y las tensiones en Medio Oriente.
Una inflación más alta no provoca por sí sola una subida del dólar. La relación también funciona al revés: un dólar más caro encarece combustibles, trigo y otros bienes importados, y por esa vía puede añadir presión a los precios. Lo que sí conecta ambos frentes es la política monetaria. El BCRP mantiene su tasa en 4,25% desde septiembre de 2025, y su próxima decisión, prevista para este mes, será clave tanto para la inflación como para el atractivo del sol. Lo explicamos a fondo en ¿Por qué sube el dólar en Perú?.
No hay recetas universales, pero sí criterios que ayudan cuando los precios suben más rápido que los ingresos.
La inflación de 5,25% no es solo una cifra del INEI: es la diferencia entre un ingreso que sube 0,4% y una canasta que se encarece más de 5%. Por ahora, los hogares peruanos ajustan sin romper sus hábitos, combinan marcas, buscan formatos y se apoyan en el empleo y el crédito. Entender cómo los choques de combustibles, clima y tasas llegan al bolsillo es la mejor herramienta para tomar decisiones financieras con calma en lo que queda de 2026.
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